EDUCATIVA
¿Cómo afecta la vuelta al colegio a nuestros hijos?

- Confianza: Es muy importante confiar tanto en el colegio como en las habilidades de nuestro hijo.
- Disponibilidad: Acompañar a nuestros hijos durante el aprendizaje es esencial. Tendrán deberes y exámenes que preparar. Hacer los deberes juntos les proporcionará confianza en sí mismos. En esos momentos, céntrate sólo en esa tarea y no en todo lo que tienes por hacer.
- Disfrutar: Al volver a clases, el tiempo de ocio se disminuye . Debemos sacar tiempo para disfrutar con nuestros hijos en actividades lúdicas o al aire libre.
- Serenidad y calma: Los niños en el colegio no sólo aprenden a nivel académico, sino también ponen a prueba y moldean su propia personalidad. Esto puede generar una revolución de emociones que a veces pueden interpretar, pero otras veces generan malestar, tristeza, rebeldía. Es importante que mantengas la serenidad e intentes comprender la situación para poder llegar a tu hijo y ayudarle a superar estos obstáculos de la vida.
- Los niños hacen lo que ven y oyen: Si escuchan a sus padres quejarse de la vuelta a la rutina, los niños lo harán con la vuelta a clase inevitablemente.
- Las cosas nuevas atraen: Un nuevo estuche, una mochila nueva.. Estas pequeñas cosas hacen la vuelta un poco más amena.
- No hacer comentarios negativos sobre, ¡ Qué ganas de que empecéis el cole!: Con estos comentarios les haces sentir como que sobran en casa y lo asocian al lugar en el que dejan de molestar.
- Crear una lista de propósitos. A todos nos motiva tener nuevos objetivos, que sean ellos los que elijan los suyos para este año.
- Ve adaptando poco a poco la rutina: No pretendas que se acueste a las 9 de un día para otro si lleva acostándose a las 12 durante dos meses. Tiene que adaptarse de nuevo a los horarios. Lo ideal es que se empiece unos 10 días antes para que vayan adaptándose.
- Resalta las fortalezas, virtudes y talentos: No vale decirle los fallos que tuvo el curso pasado. Mejor resaltemos las cosas que le salieron bien para motivarlos a mejorar en este nuevo curso que tienen por delante.
Aprendizaje observacional
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Dentro de lo que se conoce como aprendizaje por observación, proponemos distinguir entre dos clases, según los niveles de elaboración del objeto observado:
- a) la observación en vivo de la conducta y
- b) la observación mediada; y dentro de ésta ultima modalidad debemos considerar también dos casos: las observaciones de situaciones análogas (por ej, las situaciones filmadas) o las observaciones que se producen en situaciones mediadas simbólicamente (por ej, la lectura de las instrucciones de cómo hacer funcionar un aparato de proyección).
Como es obvio el aprendizaje por observación mediada simbólicamente es sólo accesible para los seres humanos, mientras que los otros procedimientos permiten aprender a animales evolutivamente en un nivel más bajo de esta escala.
Se han realizado investigaciones en las que, mediante la exposición a documentos grabados en vídeo (una situación mediada pero análoga), se ha enseñado a primates cautivas en un zoológico, que no tenían experiencia alguna sobre cómo tratar a sus recién nacidos, a cuidar a sus cachorros adecuadamente. Un primate podría aprender a poner en marcha un equipo de DVD si se le diera la oportunidad de observar cómo alguien lo hace, pero sólo una persona podría adquirir esta habilidad siguiendo las indicaciones que se incluyen en el manual de instrucciones.
Desde los años 70 del pasado siglo XX, Bandura ha sido el autor que más ha estudiado los procesos subyacentes a la imitación, considerándolos de mediación cognitiva. No se produce una asociación entre estímulos y respuestas, sino una adquisición de representaciones cognitivas de la conducta del modelo. Se defiende la existencia de contigüidad como una condición necesaria para que se produzca el aprendizaje.
Además, para que este tipo de aprendizaje tenga efecto, se considera esencial el mantenimiento de un foco atencional para la adquisición de las conductas imitativas, con el fin de que el observador discrimine entre las claves relevantes y las irrelevantes de la conducta modelo.
La potencia de este tipo de aprendizaje es muy importante; los seres humanos adquirimos mediante los mecanismo de aprendizaje por imitación la mayoría de las conductas que luego llevamos a cabo. Durante la infancia, la capacidad de observación parece insaciable, los niños aprenden conductas que sólo llevarán a cabo cuando son adultos. No obstante, el aprendizaje de las conductas de control de la activación parece más difícil que otro tipo de conductas, por tratarse en buena parte de conductas no observables (fisiológicas o cognitivas). Sin embargo, la expresión de las emociones, conductas estrechamente ligadas con la activación, si puede ser adquirida mediante observación, de modo que aprendemos a expresarnos en nuestro entorno personal, familiar o social con conductas de expresión emocional que hemos aprendido por observación probablemente antes de saber hablar.
A.M.J.
PsycoSpirity.
Aprendizaje por consecuencias
condicionamiento operante

Aprendizaje por contigüidad
condicionamiento clásico de Paulov


La alimentación es una de las funciones corporales básicas que más evoluciona en los primeros años de vida del niño. Estos cambios afectan al tipo de alimentos que ingiere, su textura y la forma en la que se elaboran.
Suelen estar regulados por el pediatra y adaptados a cada niño según su estado de salud, y cultura. El niño debe aprender a comer nuevos alimentos y formas de elaborarlos, comer según las normas y el ritmo de los adultos. Esta adquisición de los hábitos de alimentación se produce poco a poco, siendo frecuente que se produzcan algunos problemas en general leves, pero que pueden llegar a ser graves si no se atienden adecuadamente.
¿Cuáles pueden ser los problemas de comportamiento alimentario en la infancia y en la adolescencia?
- De excesiva velocidad al comer, que puede finalizar en vómitos.
- Excesiva lentitud, que puede conducir a la formación de bolos de comida.
- Negación a comer determinados alimentos, a cambios en la textura o en la forma de elaborarlos.
- Y los relativos a la cantidad ingerida (obesidad, anorexia y bulimia).
Nosotros hoy, nos vamos a dirigir a los problemas relativos a la negación a comer determinados alimentos.
Antes de empezar, se debe consultar con su pediatra y deberían hacerle pruebas médicas que descartaran algún tipo de enfermedad gastrointestinal o alguna enfermedad medica asociada como puede ser el reflujo esofágico. Una vez que se han descartado los problemas físicos podemos decir que estamos ante un problema psicológico que con mucha paciencia y control podemos resolver.
Como hemos dicho anteriormente, las preferencias y rechazos suelen ir evolucionando con los años. El problema se presenta cuando, aun teniendo edad para comer todo tipo de alimentos, se niegan a hacerlo por varias circunstancias, por ejemplo, a que no le guste el alimento o la forma en la que se prepara (cocido, frito...) porque quiere comer en determinados sitios (en el comedor del colegio) o porque no come si no es con la televisión o mientras está jugando.
En algunos casos el rechazo a un alimento se puede sustituir por otro (manzana por una pera), pero el problema se agrava cuando esto no es posible (la verdura no puede sustituir a la carne).
Muchos de estos rechazos selectivos son aprendidos por modelado, es decir, lo ven en un amigo, un padre, un familiar cercano... en otros casos pueden ser por experiencias negativas (clavarse una espina con el pescado) vividas en primera persona o de forma vicaria (vistas en otra persona u oídas).
Los rechazos por comer sólido se mantienen con las conductas de los padres por la costumbre de triturarles todo para conseguir que coma más cantidad y más rápido, provocando que sea un comportamiento difícil de erradicar.
Tras un periodo de enfermedad es normal que el niño muestre un periodo más o menos largo de disminución de apetito. Si se le obliga a comer en estas circunstancias, es probable que el niño aprenda que comer es una actividad desagradable, y posteriormente, tendrá reacciones de evitación de la comida.
Cuando el niño sólo come si juega, si ve la tele... y los padres le dejan jugar y ver la televisión para poder comer, estamos ante un aprendizaje operante: la conducta de comer queda reforzada por la atención que recibe de los padres, o por la diversión que le produce el juego o la televisión.
¿Qué puedes hacer?
La intervención se dirigirá a conseguir que paulatinamente el niño acepte los alimentos o formas en las que se preparan que rechaza, para esto:
- Tenemos que estudiar las pautas de alimentación, es decir las situaciones en las que se da, si hay ganancias secundarias y diseñar un programa de reforzamiento diferencial, en la que los padres aprenden a reforzar las aproximaciones a la conducta deseada y la extinción (retirada de la atención) de la conducta de rechazo.
- Tras cada aproximación a la conducta deseada debe premiarse al niño, además de con refuerzo social (elogios, halagos), con algún otro refuerzo que sea de su agrado (éste se pacta previamente con el niño).
- Si el rechazo es al sabor, una estrategia es la de mezclarlo con un alimento que sea de su agrado, aumentando de forma gradual la cantidad del alimento rechazado.
- También podemos utilizar el principio de premark: que es que después de comer el alimento rechazado se le dé el alimento favorito (esto solo debe hacerse si se come el rechazado). En este caso también habrá de aumentar el alimento rechazado de forma gradual (al principio poca cantidad hasta que consigamos la cantidad adecuada).
- El reforzamiento de las conductas adecuadas junto a la extinción de las inadecuadas es la alternativa terapéutica de primera elección en los problemas de rechazo de alimentos.
- Los padres reciben instrucciones detalladas por escrito, las cuales son:
o Buscar una comida del día en la que la madre/ padre puedan dedicarle todo el tiempo.
o Combinar el alimento con otros alimentos que enmascaren su sabor. Progresivamente debe irse aumentando el sabor del alimento rechazado.
o Un procedimiento alternativo es hacer que por cada pequeña cantidad del alimento previamente rechazado darle a continuación y de forma inmediata una pequeña cantidad de un alimento que le guste mucho.
o Debe reforzarse de forma sistemática cualquier intento mediante elogios, caricias o aquello que los padres conozcan y sepan que le guste mucho al niño.
o Cualquier negativa a comer, tanto verbal, como gestual, debe acompañarse de la retirada de atención.
o Debe consultarse con el pediatra si existe algún problema porque el niño no coma todo lo que debería en una comida. Si no hay problema pasado un tiempo prudencial (el que suele emplear para comer un niño de su edad o el que suele tardar para comer otros alimentos de consistencia similar) se retira la comida y no se le vuelve a dar hasta la siguiente comida.
o Progresivamente y con el mismo sistema se va haciendo lo mismo en otros momentos del día, dejando para el final aquellas comidas en las que se dispone poco tiempo.
Esperamos que te haya gustado y sobre todo que te haya servido de ayuda.
¡Gracias por leernos!
Un abrazo gigante,
Psyco Spirity.
