EDUCATIVA


¿Cómo afecta la vuelta al colegio a nuestros hijos?

Los psicólogos afirman que la vuelta al colegio, afecta más a los padres que a los niños, ya que esto les obliga a cambiar el ritmo de trabajo, hacer más gastos en libros y material escolar, acudir a reuniones.. Entre otras muchas. También deben mantener una actitud positiva frente a su hijo, ayudarle en sus deberes y mantenerlos ilusionados por el aprendizaje durante todo el curso.
Consejos para padres: Afrontar la vuelta al cole

  • Confianza:  Es muy importante confiar tanto en el colegio como en las habilidades de nuestro hijo.


    • Disponibilidad: Acompañar a nuestros hijos durante el aprendizaje es esencial. Tendrán deberes y exámenes que preparar. Hacer los deberes juntos les proporcionará confianza en sí mismos. En esos momentos, céntrate sólo en esa tarea y no en todo lo que tienes por hacer.
    • Disfrutar: Al volver a clases, el tiempo de ocio se disminuye . Debemos sacar tiempo para disfrutar con nuestros hijos en actividades lúdicas o al aire libre.
    • Serenidad y calma: Los niños en el colegio no sólo aprenden a nivel académico, sino también ponen a prueba y moldean su propia personalidad. Esto puede generar una revolución de emociones que a veces pueden interpretar, pero otras veces generan malestar, tristeza, rebeldía. Es importante que mantengas la serenidad e intentes comprender la situación para poder llegar a tu hijo y ayudarle a superar estos obstáculos de la vida.




      ¿Cómo motivar a tus hijos para la vuelta al cole?
      Muchos anuncios nos muestran la vuelta al cole con niños sonriendo y felices, pero esto no es realmente así. Para muchos niños ver estos anuncios les hace sentir tristeza.Los niños disfrutan de las vacaciones en la playa, en el parque.. Al ser su período de vacaciones más largo, la vuelta resulta más dura que a los mayores.
      Hay varios consejos que debemos aplicar cuanto antes:
      • Los niños hacen lo que ven y oyen: Si escuchan a sus padres quejarse de la vuelta a la rutina, los niños lo harán con la vuelta a clase inevitablemente.
      • Las cosas nuevas atraen: Un nuevo estuche, una mochila nueva.. Estas pequeñas cosas hacen la vuelta un poco más amena.
      • No hacer comentarios negativos sobre, ¡ Qué ganas de que empecéis el cole!:  Con estos comentarios  les haces sentir como que sobran en casa y lo asocian al lugar en el que dejan de molestar.
      • Crear una lista de propósitos. A todos nos motiva tener nuevos objetivos, que sean ellos los que elijan los suyos para este año.
      • Ve adaptando poco a poco la rutina: No pretendas que se acueste a las 9 de un día para otro si lleva acostándose a las  12 durante dos meses. Tiene que adaptarse de nuevo a los horarios. Lo ideal es que se empiece unos 10 días antes para que vayan adaptándose.
      • Resalta las fortalezas, virtudes y talentos: No vale decirle los fallos que tuvo el curso pasado. Mejor resaltemos las cosas que le salieron bien para motivarlos a mejorar en este nuevo curso que tienen por delante.
             El regreso al cole y las emociones:

      Algunos niños muestran alegría por reencontrarse con sus amigos y compañeros de clase, otros tristeza por separarse de sus padres y del tiempo que pasaban juntos.
      El primer día de colegio puede ser angustioso, sobre todo si empiezan en un colegio nuevo. Es importante hablar con ellos sobre lo que les preocupa de la vuelta al colegio.
      Los síntomas de ansiedad que experimentan al iniciarse el curso, van desapareciendo con el paso de los días. Sin embargo, un porcentaje pequeño de niños desarrollan síntomas físicos de ansiedad, dolores de barriga, de cabeza.. Esta situación se da, cuando el entorno se vuelve amenazante y no se dispone de los recursos para enfrentarse a ello. Ante esto, lo ideal es contactar con un especialista para poder tratarlo a tiempo.
      Como padres, es fundamental inferirles seguridad, estableciendo límites claros  y transmitiendo confianza son algunas de las estrategias para disminuir la ansiedad.

      M.M.F
      Psycospirity

      Aprendizaje observacional

      Introduce aquí el subtítular

      El aprendizaje observacional es el proceso de adquisición de una conducta por imitación. El individuo aprende tareas, no sólo al ejecutarlas, sino también por la observación de las ejecuciones que llevan a cabo otras personas. Es necesario tener en cuenta que este modo de aprender es exclusivo de aquellos seres que se encuentran más arriba en la escala evolutiva.
      Dentro de lo que se conoce como aprendizaje por observación, proponemos distinguir entre dos clases, según los niveles de elaboración del objeto observado:

      • a) la observación en vivo de la conducta y
      •  b) la observación mediada; y dentro de ésta ultima modalidad debemos considerar también dos casos: las observaciones de situaciones análogas (por ej, las situaciones filmadas) o las observaciones que se producen en situaciones mediadas simbólicamente (por ej, la lectura de las instrucciones de cómo hacer funcionar un aparato de proyección).

      Como es obvio el aprendizaje por observación mediada simbólicamente es sólo accesible para los seres humanos, mientras que los otros procedimientos permiten aprender a animales evolutivamente en un nivel más bajo de esta escala.
      Se han realizado investigaciones en las que, mediante la exposición a documentos grabados en vídeo (una situación mediada pero análoga), se ha enseñado a primates cautivas en un zoológico, que no tenían experiencia alguna sobre cómo tratar a sus recién nacidos, a cuidar a sus cachorros adecuadamente. Un primate podría aprender a poner en marcha un equipo de DVD si se le diera la oportunidad de observar cómo alguien lo hace, pero sólo una persona podría adquirir esta habilidad siguiendo las indicaciones que se incluyen en el manual de instrucciones.
      Desde los años 70 del pasado siglo XX, Bandura ha sido el autor que más ha estudiado los procesos subyacentes a la imitación, considerándolos de mediación cognitiva. No se produce una asociación entre estímulos y respuestas, sino una adquisición de representaciones cognitivas de la conducta del modelo. Se defiende la existencia de contigüidad como una condición necesaria para que se produzca el aprendizaje.
      Además, para que este tipo de aprendizaje tenga efecto, se considera esencial el mantenimiento de un foco atencional para la adquisición de las conductas imitativas, con el fin de que el observador discrimine entre las claves relevantes y las irrelevantes de la conducta modelo.
      La potencia de este tipo de aprendizaje es muy importante; los seres humanos adquirimos mediante los mecanismo de aprendizaje por imitación la mayoría de las conductas que luego llevamos a cabo. Durante la infancia, la capacidad de observación parece insaciable, los niños aprenden conductas que sólo llevarán a cabo cuando son adultos. No obstante, el aprendizaje de las conductas de control de la activación parece más difícil que otro tipo de conductas, por tratarse en buena parte de conductas no observables (fisiológicas o cognitivas). Sin embargo, la expresión de las emociones, conductas estrechamente ligadas con la activación, si puede ser adquirida mediante observación, de modo que aprendemos a expresarnos en nuestro entorno personal, familiar o social con conductas de expresión emocional que hemos aprendido por observación probablemente antes de saber hablar.
      A.M.J.
      PsycoSpirity.

      Aprendizaje por consecuencias

      condicionamiento operante

      El aprendizaje por las consecuencias, o condicionamiento operante, constituye un nivel superior en el análisis del aprendizaje al establecido en el condicionamiento clásico.
      Historia:
      En 1991, Thorndike, que trabajaba con gatos, formuló su ley del efecto, indicando que de entre las distintas respuestas que se dan en una situación, aquéllas a las que acompaña, o a las que sigue de inmediato, la satisfacción del animal, manteniéndose constantes todos los demás elementos, se asociarán de modo más firme con la situación, de modo que cuando la situación vuelva a aparecer será más probable que se presenten. En cambio, aquellas otras a las que acompaña o a las que sigue de inmediato una insatisfacción, debilitarán sus conexiones con la situación, de modo que cuando ésta se vuelva a presentar será menos probable que aquellas respuestas vuelvan a aparecer.
      El experimento básico que realizó Thorndike consistía en encerrar en una caja, desde la que se podía ver un recipiente con comida, a un gato motivado (hambriento); la caja disponía de una palanca que si era pulsada abría la puerta; el gato se movía inquieto por la caja, hasta que por azar presionaba la palanca que abría la puerta; entonces el gato salía y comía. Después de algunos ensayos como el descrito, el gato abría la puerta nada más ser encerrado: había aprendido la conducta de escapar para obtener su comida.
      Procedimiento:
      No es suficiente la contigüidad temporal de dos sucesos, sino que es la contingencia (relación temporal) respuesta- consecuencias lo que determina este tipo de aprendizaje. La respuesta que produce una consecuencia recompensante será aprendida y se hará cada vez más frecuente con un entrenamiento prolongado. Si la respuesta deja de producir la recompensa, la conducta disminuye consecuentemente en vigor y probabilidad de ocurrencia.
      Existen dos clases de consecuencias o reforzadores: a) Las apetitivas (positivas, agradable, premios) y b) las aversivas. Las consecuencias apetitivas o premios son las que resultan agradables para el sujeto que las recibe, mientras que las consecuencias aversivas son las que resultan desagradables.
      En este contexto de aprendizaje, se llama reforzamiento, o refuerzo, al proceso de fortalecimiento de la asociación entre el reforzador y la respuesta; este fortalecimiento determina que se produzca un aumento en la probabilidad de emisión de la conducta reforzada. El refuerzo puede ser de dos tipos: a) refuerzo positivo, cuando el aumento en la probabilidad de la respuesta se logra mediante la presencia de un reforzador apetitivo y b) refuerzo negativo, cuando el aumento de la probabilidad de la respuesta se logra mediante la terminación o ausencia de un reforzador aversivo.
      Como fenómeno opuesto al de refuerzo, el castigo es aquel proceso de fortalecimiento de la asociación entre el reforzador y la respuesta, que tiene como resultado la disminución o desaparición de una conducta, tras la administración de una consecuencia aversiva; puede ser de dos tipos: a)castigo positivo (conocido simplemente como castigo), es cuando la disminución o desaparición de la conducta se logra mediante la presencia de un reforzador aversivo, y b) castigo negativo, que es cuando la disminución o desaparición de la conducta se logra mediante la eliminación de un reforzador apetitivo.
      Algunas veces, los estímulos cercanos a un reforzador pueden condicionarse, mediante los mecanismos de condicionamiento clásico que ya hemos descrito, y llegar a producir los mismos efectos de reforzamiento que el reforzador primario. Esto se conoce como refuerzo secundario. Se entiende por reforzadores primarios aquellos que son incondicionados para el organismo (por ej., el agua o la comida). Así, algunos estímulos se convierten en reforzadores para el sujeto por su asociación con un reforzador en la experiencia previa; esos estímulos reciben el nombre de reforzadores secundarios o condicionados (p ej., el dinero, los aplausos, etc.). El condicionamiento operante establecido por reforzadores secundarios se denomina condicionamiento de segundo orden. La importancia del reforzador secundario es clara desde el momento en que la compleja conducta humana no siempre es modificada por reforzadores primarios.
      La extinción es el procedimiento consistente en suspender el refuerzo o castigo después de una respuesta, de forma que el sujeto no pueda obtener el reforzador sea cual sea su conducta. La consecuencia resultante es una disminución gradual de la respuesta aprendida, e inversamente, un incremento de las respuestas alternativas que compiten con ella.

      Para que la extinción se produzca es necesario que el cambio de situación de refuerzo, o castigo, a no refuerzo, o no castigo, debe ser fácil de distinguir; cualquier señal que está presente durante la extinción y no durante la adquisición, acelera la extinción.

      A.M.J.

      Aprendizaje por contigüidad

      condicionamiento clásico de Paulov

      Podríamos considerar que ésta es la forma de adquisición de conductas que se encuentra en el lugar más bajo de la escala evolutiva: prácticamente todos los organismos vivos que dispongan de algunas neuronas pueden aprender mediante este proceso.
      Se conoce como condicionamiento clásico y consiste en la creación de una conexión entre un estímulo nuevo y un reflejo (conducta refleja) ya existente. Dicho con otras palabras, es el proceso de aprendizaje consistente en que un estímulo originariamente neutro (es decir, que no provoca ningún tipo de respuesta), llega a poder provocar una gracias a la conexión asociativa de ésta con el estímulo que normalmente sí provocaba dicha respuesta.
      El condicionamiento clásico constituye tanto un proceso fundamental de aprendizaje como una técnica para enseñar una respuesta concreta. Este proceso de aprendizaje es el soporte teórico de muchas de las técnicas de tratamiento psicológico que se aplican en la actualidad en diferentes problemas psicológicos, obteniéndose magníficos resultados.
      La historia del condicionamiento clásico:
      Comienza con las investigaciones del gran fisiólogo ruso Iván Pavlov (1849-1936), sobre la fisiología de la digestión en los perros y, más concretamente, sobre los mecanismos reflejos de la salivación de estos animales.
      A medida que avanzaba en sus investigaciones, Pavlov observó que cuando los perros intuían el comienzo de la situación experimental, es decir, cuando el experimentador entraba en el recinto donde se alojaban los perros, éstos comenzaban a salivar y a segregar jugos gástricos antes de dar comienzo al experimento. A estas secreciones Pavlov las denominó “secreciones psíquicas”, porque creía que eran debidas a la “actividad mental” de los perros.
      Para demostrar que esas secreciones se podían producir ante cualquier estímulo y no sólo ante la comida, realizó el siguiente experimento. Eliminó, o aisló, la mayoría de los estímulos exteriores a la situación en que se encontraba un perro hambriento; entonces hizo sonar una campana y, después de medio segundo, le ofreció comida. Esta operación la repitió varias veces, asociado la pareja de estímulos (campana-comida) y midiendo su secreción de salivar por medio de un tubo con depósito insertado en la mejilla del animal. Comprobó que, en los primeros momentos, el perro salivaba sólo cuando se le ponía la comida en la boca, pero gradualmente iba produciendo saliva antes, hasta que finalmente la salivación aparecía antes de la administración de la comida, pero después del sonido de la campana. Parecía que el perro había aprendido a anticipar la comida. El sonido de la campana, originalmente neutro a la salivación, habita entonces adquirido la capacidad de hacer que el perro reaccionara salivando.
      A la creación de una conexión entre un nuevo estímulo (el sonido de la campana) y un reflejo ya existente (salivación cuando la comida está en la boca) es a lo que Pavlov llamó reflejo condicionado.
      Elementos del aprendizaje por contigüidad o condicionamiento clásico:
      ·         Estímulo incondicionado (EI):  Cualquier estímulo intenso o potente que suscita de forma regular una respuesta no aprendida y medible. En el experimento de Pavlov, el estímulo incondicionado era la presencia de comida en la boca del perro.
      ·         Estímulo condicionado (EC): Aquel estímulo originariamente neutro, es decir, que por sí mismo no produce la respuesta antes de empezar el experimento, y que antecede a la presentación y acompaña al EI. En los experimentos de Pavlov, el EC era el sonido de la campana.
      ·         La Respuesta Incondicionada (RI): El tercer elemento del condicionamiento clásico es la respuesta incondicionada, que en los experimentos de Pavlov era la salivación. Y es aquella que no es aprendida y que se puede medir cuando es suscitada de forma regular por el estímulo incondicionado.
      ·         La Respuesta Condicionada (RC): Aquella respuesta que es aprendida y que no es exactamente igual a la RI, sino sólo semejante. Normalmente la RC tiene menor intensidad que la RI; así, el perro de Pavlov que aprendió a salivar ante un sonido, salivaba menos que ante la comida. En síntesis, la RC es propiamente la respuesta que se provoca por la presentación aislada del EC, una vez que se ha establecido la conexión EC-EI.
      El proceso del condicionamiento clásico:
      Consiste en que un estímulo neutro que no suscita en principio ninguna respuesta observable, tras sucesivas presentaciones contiguas con el EI, que sí suscita la RI, se establece una asociación entre ambos estímulos; de tal modo que, una vez que ha tenido lugar el condicionamiento, el EC posee ya la capacidad de suscitar la respuesta condicionada sin la presencia del EI.
      Mediante el condicionamiento clásico aversivo también es posible explicar en muchas ocasiones la adquisición de fobias a lo largo de nuestro ciclo vital.

      A.M.J.

      PsycoSpirity.

      La alimentación es una de las funciones corporales básicas que más evoluciona en los primeros años de vida del niño. Estos cambios afectan al tipo de alimentos que ingiere, su textura y la forma en la que se elaboran.

      Suelen estar regulados por el pediatra y adaptados a cada niño según su estado de salud, y cultura. El niño debe aprender a comer nuevos alimentos y formas de elaborarlos, comer según las normas y el ritmo de los adultos. Esta adquisición de los hábitos de alimentación se produce poco a poco, siendo frecuente que se produzcan algunos problemas en general leves, pero que pueden llegar a ser graves si no se atienden adecuadamente.

      ¿Cuáles pueden ser los problemas de comportamiento alimentario en la infancia y en la adolescencia?

      • De excesiva velocidad al comer, que puede finalizar en vómitos.
      • Excesiva lentitud, que puede conducir a la formación de bolos de comida.
      • Negación a comer determinados alimentos, a cambios en la textura o en la forma de elaborarlos.
      • Y los relativos a la cantidad ingerida (obesidad, anorexia y bulimia).

      Nosotros hoy, nos vamos a dirigir a los problemas relativos a la negación a comer determinados alimentos.

      Antes de empezar, se debe consultar con su pediatra y deberían hacerle pruebas médicas que descartaran algún tipo de enfermedad gastrointestinal o alguna enfermedad medica asociada como puede ser el reflujo esofágico. Una vez que se han descartado los problemas físicos podemos decir que estamos ante un problema psicológico que con mucha paciencia y control podemos resolver.

      Como hemos dicho anteriormente, las preferencias y rechazos suelen ir evolucionando con los años. El problema se presenta cuando, aun teniendo edad para comer todo tipo de alimentos, se niegan a hacerlo por varias circunstancias, por ejemplo, a que no le guste el alimento o la forma en la que se prepara (cocido, frito...) porque quiere comer en determinados sitios (en el comedor del colegio) o porque no come si no es con la televisión o mientras está jugando.

      En algunos casos el rechazo a un alimento se puede sustituir por otro (manzana por una pera), pero el problema se agrava cuando esto no es posible (la verdura no puede sustituir a la carne).

      Muchos de estos rechazos selectivos son aprendidos por modelado, es decir, lo ven en un amigo, un padre, un familiar cercano... en otros casos pueden ser por experiencias negativas (clavarse una espina con el pescado) vividas en primera persona o de forma vicaria (vistas en otra persona u oídas).

      Los rechazos por comer sólido se mantienen con las conductas de los padres por la costumbre de triturarles todo para conseguir que coma más cantidad y más rápido, provocando que sea un comportamiento difícil de erradicar.

      Tras un periodo de enfermedad es normal que el niño muestre un periodo más o menos largo de disminución de apetito. Si se le obliga a comer en estas circunstancias, es probable que el niño aprenda que comer es una actividad desagradable, y posteriormente, tendrá reacciones de evitación de la comida.

      Cuando el niño sólo come si juega, si ve la tele... y los padres le dejan jugar y ver la televisión para poder comer, estamos ante un aprendizaje operante: la conducta de comer queda reforzada por la atención que recibe de los padres, o por la diversión que le produce el juego o la televisión.

      ¿Qué puedes hacer?

      La intervención se dirigirá a conseguir que paulatinamente el niño acepte los alimentos o formas en las que se preparan que rechaza, para esto:

      • Tenemos que estudiar las pautas de alimentación, es decir las situaciones en las que se da, si hay ganancias secundarias y diseñar un programa de reforzamiento diferencial, en la que los padres aprenden a reforzar las aproximaciones a la conducta deseada y la extinción (retirada de la atención) de la conducta de rechazo.
      • Tras cada aproximación a la conducta deseada debe premiarse al niño, además de con refuerzo social (elogios, halagos), con algún otro refuerzo que sea de su agrado (éste se pacta previamente con el niño).
      • Si el rechazo es al sabor, una estrategia es la de mezclarlo con un alimento que sea de su agrado, aumentando de forma gradual la cantidad del alimento rechazado.
      • También podemos utilizar el principio de premark: que es que después de comer el alimento rechazado se le dé el alimento favorito (esto solo debe hacerse si se come el rechazado). En este caso también habrá de aumentar el alimento rechazado de forma gradual (al principio poca cantidad hasta que consigamos la cantidad adecuada).
      • El reforzamiento de las conductas adecuadas junto a la extinción de las inadecuadas es la alternativa terapéutica de primera elección en los problemas de rechazo de alimentos.
      • Los padres reciben instrucciones detalladas por escrito, las cuales son:

      o Buscar una comida del día en la que la madre/ padre puedan dedicarle todo el tiempo.

      o Combinar el alimento con otros alimentos que enmascaren su sabor. Progresivamente debe irse aumentando el sabor del alimento rechazado.

      o Un procedimiento alternativo es hacer que por cada pequeña cantidad del alimento previamente rechazado darle a continuación y de forma inmediata una pequeña cantidad de un alimento que le guste mucho.

      o Debe reforzarse de forma sistemática cualquier intento mediante elogios, caricias o aquello que los padres conozcan y sepan que le guste mucho al niño.

      o Cualquier negativa a comer, tanto verbal, como gestual, debe acompañarse de la retirada de atención.

      o Debe consultarse con el pediatra si existe algún problema porque el niño no coma todo lo que debería en una comida. Si no hay problema pasado un tiempo prudencial (el que suele emplear para comer un niño de su edad o el que suele tardar para comer otros alimentos de consistencia similar) se retira la comida y no se le vuelve a dar hasta la siguiente comida.

      o Progresivamente y con el mismo sistema se va haciendo lo mismo en otros momentos del día, dejando para el final aquellas comidas en las que se dispone poco tiempo.

      Esperamos que te haya gustado y sobre todo que te haya servido de ayuda.

      ¡Gracias por leernos!

      Un abrazo gigante,

      Psyco Spirity.

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